martes, 6 de noviembre de 2012

TEMA 2. MÉTODOS DE LA FILOSOFÍA

1. Cómo aprender a preguntar Toda reflexión filosófica se inicia con una buena pregunta., Incluso, cuando comenzamos a pensar o a dialogar con una afirmación, el primer signo de actitud filosófica es que inme- diatamente la ponemos en cuestión mediante una pregun- ta. Pero, no todas las preguntas son iguales. Debemos aprender a distinguir preguntas filosóficas de preguntas que no lo son, aprendiendo a preguntar de modo filosófico. Preguntas filosóficas clásicas Hay preguntas filosóficas clásicas que nos sirven de mode- lo para aprender a preguntar. Por ejemplo: • ¿Qué es la justicia? • ¿Qué es la ciencia? • ¿Qué es la felicidad? En todos estos ejemplos se pregunta por la definición de un concepto básico. Son preguntas que tienen la forma: "¿Qué es X?". Esta es una forma típica de preguntar de modo filosófico. Para que la pregunta sea filosófica no tenemos que estar pensando en temas tradicionales. Una pregunta como: "¿Qué es una empresa?" es filosófica, si lo que queremos es pensar el concepto de empresa. y no simplemente obtener una definición de diccionario. 1.1 Cómo poner en cuestión Otra forma de preguntar de modo filosófico es indagar por las razones en las que se apoya una creencia. Todos tene- mos opiniones sobre muchos temas, pero empezar a filoso- far implica ser capaces de ponerlas en cuestión, examinando su validez. Como la validez de un pensamiento depende en buena medida de los argumentos que lo sostienen, el que filosofa siempre pide argumentos. Por ejemplo: • ¿Por qué pensar que matar es malo? • ¿Por qué creer que existe una realidad objetiva? • ¿Por qué se afirma que tenemos alma? Nótese que lo que se pregunta en cada caso es por razo- nes o argumentos para creer algo. Es muy distinto cuan- do se pregunta por la causa de algo, por ejemplo: 11 ¿Por qué llueve?". Esta es una pregunta científica, no filosófi- ca. Por tanto, no toda pregunta que comienza por un "¿Por qué ... " es filosófica. Como la validez de un pensamiento depende en buena medida de los argumentos que lo sostienen) el que filosofa siempre pide argumentos. 1.2 EN QUE ME DEBO BASAR? Al filosofar debo buscar razones sé idas para basar mis creen- cias. En el siguiente tema estudiarás diferentes formas de argumentar una posición. Sea lo que hagas para apoyar tu opinión, debes permane- cer alerta y no contentarte con la primera respuesta que se te ocurra. El examen de las creencias debe ser continuo, lo que significa que también es necesario cuestionar y evaluar los argumentos. Un buen filósofo siempre pre- gunta: 11 ¿El argumento es bueno?". 1.3 Dudar de forma radical La búsqueda de la certeza puede convertirte en un pen- sador exigente. La práctica de la filosofía implica una buena dosis de escepticismo. El que adopta una actitud escéptica es alguien que se mantiene despierto, examinan- do cuidadosamente el valor de cada pensamiento y argu- mento que se le ocurra o se le presente. La duda es inseparable de la filosofía: el que filosofa no confía ciegamente en cualquier opinión y, sobre todo, duda de la propia. La duda puede aumentar en intensidad y alcance, puede ser cada vez más radical. Si esto sucede, con cada nueva pregunta se ataca de manera más profunda la raíz de un asunto. Aprender a dudar de lo más básico Y obvio, hace parte del quehacer filosófico. Cuando ya dudamos incluso de nuestra propia existencia, lIamámos a esta postura duda metafísica. 1.4 Por qué mis opiniones son cuestionables? También debes permitir que otros te pregunten, cuestionen lo que opinas y te lo critiquen. Como no existen verdades absolutas y todas requieren de evaluación crítica, no te apegues a tus opiniones como si fuesen parte de ti. 1.5 Un método filosófico clásico Todo método filosófico es un camino para hallar la verdad. El filósofo griego Platón y su maestro Sócrates practicaban el método de dialogar con otros, debatiendo creencias y examinando argumentos. Sócrates acostumbraba hacer preguntas a sus interlocutores para ponerlos en cuestión. 1.6 Cómo funciona la refutación socrática Paso 1: Preguntar por una definición Uno de los interlocutores, lIamémoslo Q, formula una pre- gunta de la forma: "¿Qué es X?" o de la forma: "¿X es Y o X es Z?". Pregunta, por tanto, por la definición de un con- cepto. El otro interlocutor, lIamémoslo H, responde lanzando una hipótesis: una oración que exprese una creencia y en la que se defina el concepto. Paso 2: Pedir que se aclare la definición Renglón seguido, Q le pide a H, mediante preguntas, que aclare el sentido de su afirmación. Puede preguntarle si lo que ha dicho implica creer en otra cosa. Paso 3: Sacar implicaciones inaceptables de las tesis aceptadas Q le pregunta a H si a partir de las tesis que ha aceptado no se deducen conclusiones inaceptables para H. Paso 4: Consumar la refutación Q le hace ver a H que mantener la hipótesis inicial sólo se puede hacer aceptando las tesis que implica y que si él no está de acuerdo con esas tesis, debe rechazar la hipótesis. Si la hipótesis es rechazada, se la considera refutada y H debe lanzar una nueva para que el proceso se repita. Si H mantie- ne la hipótesis y las tesis implicadas, Q continúa aplicando los pasos 2 y 3. 1.7 Cómo preguntar de modo filosófico? 1.Preguntarse por la definición de un concepto ¿Qué es X? 2. Preguntarse por las razones para apoyar una creencia ¿Por qué razón creer que P? 3. Preguntarse por la calidad de los argumentos ¿El argumento X es bueno? 1.8 Métodos filosóficos basados en preguntas Duda Radical: considerar como inaceptable lo que ofrezca la más mínima duda. Duda Moderada: Examinar continua y cuidadosamente cada paso de la reflexión. Refutación Socrática: Poner a prueba una opinión preguntando si de ella se extraen conclusiones inaceptables. 2. Cómo aprender a analizar El examen de las propias creencias y de las ajenas no consiste solamente en preguntar por los argumentos que las apoyan y evaluarlos. Cómo el método de la refutación socrática enseña, filosofar también consiste en pensar loas implicaciones de una creencia y examinarlas. Pero ambas cosas no son posibles si antes no es claro lo que la creencia significa, si antes no se ha analizado su contenido. 2.2 Cómo analizar el contenido de una creencia Toda creencia o toda opinión se expresa por lo general en una oración completa con sentido. Analizar el contenido de una creencia es preguntarse por el significado de cada una de las partes de la oración con la que se expre- sa la creencia. 2.2.1 El significado de los términos clave. Por supuesto, no todas las partes generan dificultad, así que hay que aprender a distinguir los términos clave. Por ejemplo, si yo afirmo que "Todo lo que vivo es un sueño" o que "Una opinión es verdadera dependiendo del punto de vista de cada cual", en cada oración puedo distinguir términos clave: "lo que vivo" y "sueño" en la primera y "verdadera" y "punto de vista de cada cual" en la segunda. El análisis consiste en preguntar qué es lo que se debe entender por cada uno de esos términos. 2.2.2 Afirmaciones sin sentido . El análisis puede permitir desechar creencias o preguntas sin sentido. Ejemplo: Donde está el espacio? Es una pregunta absurda, pues la definición más básica del término clave “espacio” es la de un lugar en el que todo se encuentra. 2.2.3 Técnicas para aclarar el significado de un término. En qué sentido se está usando la palabra X, o qué es lo que en este contexto se entiende por X.?. Pero Cómo saber lo que la palabra está significando?: 2.2.3.1 Pensar en el término opuesto. Blanco-vs negro, Subjetivo vs objetivo. 2.2.3.2 Pensar en un ejemplo. Así le ayudo a la otra persona entender de qué estoy hablando. 2.2.3.3 Utilizar la estrategia de la traducción. Reemplazo el término con una palabra que no altere el significado de la creencia. Cómo analizar una pregunta Es fácil formular una pregunta con apariencia filosófica y lan- zarse, sin más, a responderla. Pero así como toda opinión requiere de un análisis previo, también las preguntas deben ser analizadas, pues podemos caer en la trampa de hacer preguntas que suponen cosas falsas, inciertas o discutibles. Si alguien nos pregunta: ¿desde hace cuánto no asesinas iguanas para comértelas?, no le debemos responder. La pregunta supone que en el pasado hemos consumido iguanas yeso puede ser falso. También supone que hemos comido iguana y, aunque eso puede ser cierto, el uso de palabra "asesinato" en la pregunta supone que hemos echo algo malo, lo que es discutible. Si la pregunta que se nos plantea contiene un término no definido previamente, hay que examinar su sentido de la misma forma que se hace en el caso de las opiniones. La pregunta por la definición, "Quién es X", es el tipo de pre- gunta ideal para iniciar una reflexión filosófica, ya que no suponen nada y obligan más bien a analizar y posteriorente evaluar las posibles respuestas. 3. COMO APRENDER A ANALIZAR El examen de las propias creencias y de las ajenas no con- siste solamente en preguntar por los argumentos que las apoyan y evaluarlos. Como el método de la refutación socrática enseña, filosofar también consiste en pensar las implicaciones de una creencia y examinarlas. Pero ambas cosas no son posibles si antes no es claro lo que la creen- cia significa, si antes no se ha analizado su contenido. 3.1 Cómo analizar el contenido de una creencia Toda creencia o toda opinión se expresa por lo general en una oración completa con sentido. Analizar el contenido de una creencia es preguntarse por el significado de cada una de las partes de la oración con la que se expre- sa la creencia. 3.1.1 El significado de los términos clave. Por supuesto, no todas las partes generan dificultad, así que hay que aprender a distinguir los términos clave. Por ejemplo, si yo afirmo que "Todo lo que vivo es un sueño" o que "Una opinión es verdadera dependiendo del punto de vista de cada cual", en cada oración puedo distinguir términos clave: "lo que vivo" y "sueño" en la primera y "verdadera" y "punto de vista de cada cual" en la segunda. El análisis consiste en preguntar qué es lo que se debe entender por cada uno de esos términos. 3.1.2 Afirmaciones sin sentido. El análisis puede permitir desechar creencias o preguntas sin sentido. "¿Dónde está el espacio?" es una pregunta absurda, pues la defi- nición más básica del término clave "espacio" es la de "el lugar en el que todo se encuentra". Otro ejemplo: si afirmo que "el terremoto tiene la intención de hacer- nos daño", también digo algo absurdo, pues la palabra clave "intención" sólo se aplica a personas y en casos excepcionales a animales. 3.1.3 Técnicas para aclarar el significado de un término. ¿En qué sentido se está usando la palabra X? o ¿qué es lo que en este contexto se entiende por X? son excelen- tes preguntas para analizar el contenido de una afirma- ción. Pero ¿cómo saber lo que la palabra está significando? He aquí tres métodos efectivos: a- Pensar en el término opuesto. Si me cuesta trabajo pensar qué puede significar "subjetivo" en una frase, puedo pensarlo como el opuesto de "objetivo". Pero si opongo "subjetivo" a "verdadero", cometo un error, pues "subjetivo" no es lo mismo que "falso". b- Pensar en un ejemplo. Así le ayudo a la otra persona a entender de qué estoy hablando. Si no encuentro con facilidad el ejemplo, es muy probable que tenga un concepto confuso. c- Utilizar la estrategia de la traducción. Busco una palabra con la que pueda reemplazarse el término en cuestión sin que se altere el significado de la creen- cia. Quizás la nueva palabra sea más clara. Quizás incluso deba cambiar la palabra. 3.2 Cómo analizar una pregunta Es fácil formular una pregunta con apariencia filosófica y lan- zarse, sin más, a responderla. Pero así como toda opinión requiere de un análisis previo, también las preguntas deben ser analizadas, pues podemos caer en la trampa de hacer preguntas que suponen cosas falsas, inciertas o discutibles. Si alguien nos pregunta: ¿desde hace cuánto no asesinas iguanas para comértelas?, no le debemos responder. La pregunta supone que en el pasado hemos consumido iguanas yeso puede ser falso. También supone que hemos comido iguana y, aunque eso puede ser cierto, el uso de la palabra "asesinato" en la pregunta supone que hemos hecho algo malo, lo que es discutible. Si la pregunta que se nos plantea contiene un término no definido previamente, hay que examinar su sentido de la misma forma que se hace en el caso de las opiniones. La pregunta por la definición, "Quién es X", es el tipo de pre- gunta ideal para iniciar una reflexión filosófica, ya que no suponen nada y obligan más bien a analizar y posterior- mente evaluar las posibles respuestas. 3.2.1 Cómo dialogar armentativamente Para que nuestras reflexiones sean cuidadosas y bien hechas, es bueno disponer siempre de algún interlocutor que las cuestione. En este sentido, el diálogo filosófico, o diálogo argumentado, es uno de los mejores métodos para pensar con rigor. Una discusión filosófica no debe entenderse como una pelea. Al dialogar nos podemos ver obligados a aceptar que estamos equivocados, que no hemos perdido, sino que hemos ganado, pues se ha aprendido algo nuevo. 3.2.2 Tipos de desacuerdo Por lo general, un debate se origina en un desacuerdo. Para desarrollar con rigor un diálogo argumentado, hay que comenzar por identificar el tipo de desacuerdo. ¿Sobre qué estamos debatiendo?, es una útil pregunta filosófica Desacuerdos verbales. Cuando las personas no están de acuerdo en el uso de una palabra. Se resuelve haciendo precisión sobre el término, acordando un nuevo uso del término o cambiándolo. Desacuerdos sobre la verdad de una creencia. Se resuelve defendiendo la creencia con argumentos que la hagan evidente, atacando la creencia con argumen- tos que muestren su falsedad, proponiendo un contrae- jemplo o sencillamente cambiando de creencia. Desacuerdos sobre la pertinencia de un argumento. Cuando las personas no están de acuerdo en que el argumento sirve para sustentar la tesis en discusión. Se resuelve defendiendo el argumento con nuevos argu- mentos que lo hagan relevante o cambiando el argu- mento. Desacuerdos con respecto al peso de un argumen- to. Cuando las personas no están de acuerdo en que el argumento es bueno. Se resuelve defendiendo el argu- mento con nuevos argumentos que lo hagan más fuer- te o cambiando el argumento. 3.2.3 Qué argumentos son mejores Cuando dialogamos argumentadamente debemos eva- luar los argumentos propuestos. Pero ¿cómo saber si un argumento es mejor que otro? Estudiando los tipos de argumentos y sus reglas de construcción; es decir, estu- diando lógica. Por el momento, podemos aprender a usar dos procedimientos elementales para poner a prueba un argumento: • El test de validez. Cada vez que alguien proponga un argumento, distingamos las razones o premisas ofreci- das de la tesis o conclusión que se quiere defender. Luego de ello, preguntemos: ¿la pretendida conclusión del argumento puede establecerse sl-rnpre a partir de las razones ofrecidas? Si la respuesta :./ .va, recha- zamos el argumento; si es afirmativa ' .. ~ .mos acep- tar como un argumento válido. • El test de las premisas. Si el argumento es válido, pasa- mos al segundo test. Esta vez preguntamos: ¿Son cier- tas las premisas? Si no son ciertas, rechazamos el argumento; si son ciertas podemos concluir que el argu- mento es sólido o bueno. 3.2.4 Reglas para dialogar argumentadamente El fin de un diálogo argumentado en filosofía es llegar a 1 una verdad, llegar a un acuerdo sobre lo que se debe hacer, o aumentar la comprensión. Si sólo persigues la victoria o la fama en una discusión, no estás filosofando. La regla básica es, por lo tanto, dialogar con el propósi- to de lograr una meta común, valiosa en sí misma. He aquí otras reglas: • Principio cooperativo. Coopera haciendo aportes que permitan lograr el objetivo común. • Regla de cantidad. Di sólo lo necesario. Y lo suficiente. • Regla de cualidad. Sé honesto. Di lo que creas que es verdad. Obvio: ¡Argumenta bien! • Regla de relevancia. No cambies el tema. • Regla de modo. Se claro, preciso y ordenado. Por supuesto estas reglas suponen ciertas actitudes por parte de los interlocutores. Si eres una persona terca, obs- tinada, poco consecuente, pedante, dogmática o indiferen- te a lo que los otros piensan, es lógico que la conversación, si es que se logra hacer, no irá a ninguna parte. Tienes que tener mente abierta, ser sencillo y paciente. 3.2.5 Pasos para dialogar argumentadamente 1. Estar dispuestos a cumplir con las reglas y tener la acti- tud necesaria. 2. Identificar el tipo de desacuerdo y actuar en conse- cuencia. 3. Evaluar cada argumento aplicando: • El test de validez. • El test de las premisas. 4.Cómo aprender a interpretar texto Muchas veces discutimos sobre la forma correcta de interpretar un texto. La filosofía se desarrolla en su mayor parte en los escritos y muchos debates en filosofía son sobre la manera adecuada de interpretarlos. ¿Existen interpretaciones objetivas? O ¿toda interpretación es puramente subjetiva? Es evidente que los prejuicios, que no son otra cosa que hábitos de pensamiento que no hemos examinado críticamente, influyen enormemente en la interpretación de un texto. Solemos leer buscando encontrar lo que ya creemos solemos atribuirle al texto nuestras propias opiniones. La filosofía nos enseña a precavernos de estos malos hábitos de lectura y nos da las herramientas para que los prejuicios no se conviertan en obstáculo para la cmprensión de un texto. 4.1 Cómo asegurar mi interpretación De esta forma podemos separar nuestras creencias previas de lo que el texto dice. Por lo general esto sólo se logra leyendo. Cada vez que interprete algo debo hacer explícito el punto o vista desde el cual estoy leyendo; eso al menos le per- ite a los otros reconocer la intención de mi lectura. 4.2. Los textos filosóficos Los textos filosóficos no son como las otras lecturas. Aunque contienen información, ésta no es lo más importante. Aunque algunos son literaria mente placenteros, esto no es lo esencial. Los textos filosóficos se caracterizan, en cambio, porque transforman nuestra manera de pensar. Por lo general, los problemas de interpretación de un texto filosófico se originan porque el lector no quiere que el texto ponga en cuestión sus viejas creencias. Si leemos con mente abierta, podemos permitir que el texto "nos discuta". Al ponernos en la posición del autor del texto, lo comprenderemos. 4.3.Pasajes conflictivos Los pasajes de un texto filosófico que nos generan más confusión son una invitación a filosofar. El propósito de un texto filosófico es ponernos a pensar, estimulando nuestra capacidad de razonar mediante inquietudes y preguntas. Hay que ponerle atención a esos pasajes con- flictivos. En muchas ocasiones no comprendemos lo que un filósofo dice sencillamente porque insistimos en enten- der las palabras que usa en un sentido propio y no en el sentido del autor. 4.4.Cómo dialogar con el texto Para llevar a cabo la tarea de comprender un texto no sólo hay que permitir que el texto nos cuestione, también hay que hacerle preguntas y ver si las responde. Hay que dia- logar con el texto y ese diálogo es posible porque en cada lectura podemos encontrar algo nuevo. 4.5. ¿Cuándo he comprendido? La comprensión es una tarea abierta que nunca termina. Sobre todo con textos filosóficos. Sin embargo, lo que allí encontramos a menudo, es el recuento escrito que hace un pensador del proceso de reflexión que lo llevó a una conclusión, de la forma como trató una pregunta o de la serie de pensamientos que lo condujo a otra. En este sentido, todo texto filosófico tiene partes, contie- ne argumentos y, por tanto, es posible analizarlo distin- guiendo sus momentos más importantes, separando sus razonamientos y distinguiendo sus preguntas y tesis más importantes. ¿Qué es lo que el autor quiere probarnos? ¿Cuál es la pre- gunta que está tratando de resolver? ¿Cuál es el argumen- to? ¿Qué tesis está criticando? ¿Qué argumentos está examinando? Todas estas son las preguntas que debemos hacernos para comprender un texto filosófico. Hay que tener en cuenta que en todo texto filosófico hay la exposición de un diálogo implícito. Como filosofar es razonar o argumentar sobre problemas, y para argumen- tar hay que dialogar con tesis opuestas o alternativas, es inevitable que en la presentación de una reflexión se mencionen las posiciones adversas. 4.6. Una de las mayores dificultades en la comprensión de lec- tura es la confusión entre las ideas propias del autor y las que él mismo está cuestionando. Ahora bien, no siempre lo que dice un filósofo es definiti- vo. Es natural que en un momento del texto lance una hipótesis que luego él mismo rechace. Pero esto es lógi- co ya que se trata de la narración de un razonamiento en proceso, de una reflexión en obra.

2 comentarios:

gloria iguaran dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
gloria iguaran dijo...

Gracias por ese articulo me sirve de mucho.....gracias :-)